Cate Blanchett Cate Blanchett se sube al escenario del Lyttelton Theatre de Londres en "Electra/ Persona". Foto: National Theatre.
Cate Blanchett
Cate Blanchett se sube al escenario del Lyttelton Theatre de Londres, en Electra/ Persona. Foto: National Theatre.

 

Cate Blanchett es uno de los principales atractivos de la catelera teatral londinens,e en este tórrido verano de temperaturas asfixiantes, calores sobrenaturales y desertización de Hyde Park. La oscarizada actriz australiana acudirá puntualmente, desde el próximo 19 de agosto, al interior del Lyttelton Theatre en a urbe del Támesis, para mostrar al público la agresiva descvomposición emocional de un personaje tan laberíntico como Electra, en el montaje de la obra Electra/ Persona.

El dramaturgo oceánico Benedict Andrews (Seaberg) es el encargado de escenificar este singular texto escrito por él mismo, que une de manera humana y transferible las emociones de Electra, según la versión de Sófocles, y de Persona (la película que el cineasta Ingmar Bergman dirigió en 1966, con Liv Ullmann y Bibi Andersson en los papeles principales). El autor teatral ideó esta especie de viaje en el tiempo de las depresiones internas, tras ver la restauración de un trabajo en 35 mm grabado por Bergman; y que fue la semilla generatriz del subsiguiente largometraje.

Las dos partes de las que se compone el espectáculo Electra/ Persona están conjuntadas mediante una galería de confesiones ardientes y sulfurosas; declamadas delante los espectadores y sujetas por los hilos invisibles que moldea la iluminación dramatizada por Jon Clark, todo orquestado por la hipnótica y atmosférica música de Hildur Guðnadóttir (responsable de las bandas sonoras, entre otros títulos, de Tár y de Joker).

Cate Blanchett
Cate Blanchett se encierra en el interior de la actriz quebrada de “Persona”.

 

La actriz alemana Nina Hoss (La masai blanca) acompaña a Blanchett a lo largo de un texto en el que se entrelazan los papeles, y las intérpretes se someten a un juego malicioso de metamorfosis silenciadas y enriquecedoras. Ambas se ven asaltadas por los miedos y vulnerabilidades de Electra y su madre Clitemnestra, hundidas en las consecuencias de una venganza sangrienta y dolorosa. Sin embargo, Hoss y Blanchett también acontecen en el Littleton Theatre bajo la identidad de Elisabet Vogler y Alma, la actriz sumida en el silencio y la cuidadora del sanatorio al que esta acude la primera, tras desplomarse en una representación de Electra.

CATE BLANCHETT RECALA EN LONDRES, JUNTO AL DRAMATURGO BENEDICT ANDREWS, PARA DEJAR CONSTANCIA DE LOS LABERINTOS EMOCIONALES DE ELECTRA

Electra, a quien Sigmund Freud le atribuyó el nombre de un síndrome de amor desmedido y antinatural hacia el progenitor, fue a ojos de Sófocles una mujer atormentada por la muerte de su padre, el guerrero y gobernante de Micenas bautizado como Agamenón. El conquistador de Troya es asesinado por su esposa Clitemnestra (madre de Electra) por causa del sacrificio que este llevó a cabo sobre el cuerpo inocente de su hija Ifigenia, para reclamar a los dioses la victoria sobre Troya. Electra ha condenado a su progenitora por el crimen de su padre, mientras espera la llegada de su hermano Orestes, y pergeña su venganza en la inhóspita cabaña donde esta habita, alejada del palacio familiar.

Ingmar Bergman realizó uno de los retratos más minimalistas y precisos sobre el desmoronamiento irracional de Electra, y lo reflejó en su película Persona, estrenada en 1966. En ella, una actriz llamada Elisabet Vogler (Liv Ullmann) pierde el control y la voz en una representación de la mencionada obra de Sófocles. En medio de un bloqueo complicado y resistente, la mujer se tralada a una clínica mental, para ser tratada por Alma (Bibi Andersson), quien le aporta las claves necesarias para comprender e intentar superar su situación.

Catle Blanchett
Irene Papas protagonizó “Electra”, en 1962, a las órdenes de Michael Cacoyannis.

 

Benedict Andrews fusiona las dos perspectivas femeninas, alejadas por varios siglos de diferencia y unidas por los lazos de los sentimientos compartidos, para cubrir cualquier posible arista humana, respecto a la escurridiza psique de Electra/ Elisabet. La austeridad obsesiva que mueve con sutileza las coreografías sobre el escenario de Cate Blanchett y Nina Hoss revela la necesidad de inventar un contexto preciso, desnudo, psicológico y tenebroso; un paraíso de maldiciones voluntarias y colectivas, en el que las palabras surgen como dardos que queman la conciencia de quienes las pronuncian.

Resulta sorprendente comprobar que Chirstopher Nolan dejara tan débil el reflejo cinematográfico de la profunda sima infernal que protagonizan Aagamenón, Clitemnestra, Electra y Orestes; y eso a pesar de que La odisea solo trata el asunto de manera tangencial. Un paso en falso, mediatizado por la equivocada decisión de fundir el papel de Clitemnestra y el de su hermana Helena de Troya en una misma actriz, que Andrews, Blanchett y Hoss intentan enmendar; solo para aportar un cauce de comprensión a las pesadillas agonizantes que quitaron la seguridad emocional a Electra y a la intérprete que se topó con su tremenda soledad vengativa en Persona.

Nota: Electra/ Persona estará en el Lyttelton Theatre de Londres del 19 de agosto al 10 de octubre de 2026.

Más información, entradas y horarios en

https://www.nationaltheatre.org.uk

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